Radio: Apagado
Radio:
km Set radius for geolocation
Buscar

PLAZA 75. BACK TO BASICS DE LOS ESPACIOS QUE VUELVEN AL DIÁLOGO CON EL ENTORNO

PLAZA 75. BACK TO BASICS DE LOS ESPACIOS QUE VUELVEN AL DIÁLOGO CON EL ENTORNO

En una ciudad donde predominan los lugares ensimismados y cerrados visualmente a la vía pública, se ha observado una tendencia en la concepción de los espacios comerciales a abrirse nuevamente hacia la calle, como lo hicieran durante la modernidad los centros comerciales Costa Verde y Bulevar Delicias, por citar algunos ejemplos, creando una vinculación directa del exterior con el interior y viceversa.

El origen de esta operación quizás, se encuentra en la búsqueda de recomponer el diálogo con la ciudad, recrear el vínculo con el exterior, volver a plantear en el espacio comercial la esencia del espacio público como lugar abierto de encuentro.

Uno de estos casos es el recién construido Centro Comercial Plaza 75, ubicado en la avenida 3H, entre calles 74 y 75 de la ciudad de Maracaibo. Este centro tiene como particularidad, ser una de las edificaciones comerciales contemporáneas en la búsqueda de un vínculo con el exterior, de responder a los eventos del contexto a través de la inserción de grandes ventanales en los locales enfrentados a la calle, creando una especie de street mall con locales de rápido acceso, permitiendo una comunicación visual directa entre el usuario que va transitando la calle y lo que ofrece el local en su exhibición.

Esta intención de crear una relación con el exterior no sólo se encuentra condicionada por esta característica, sino porque su acceso lo constituye un espacio abierto de triple altura definido por dos planos: un plano vertical rotado respecto a otro, de manera que invita al usuario a entrar y un plano horizontal que cubre y delimita virtualmente el espacio comercial, visible desde la vía pública.

La arquitectura de esta edificación corresponde a lo que Alberto Campo Baeza (2009, 2013) llamaría el podio estereotómico1 y el uso del plano horizontal plano2. El primero, se refiere al plano horizontal como un basamento sobre el que se asienta la arquitectura, que corresponde a una actitud de continuidad que desemboca en la construcción de un podio que es uno con la tierra, como nacido de ella. En este caso, la edificación se eleva sobre el nivel de la calle sobre un podio, para realzar su presencia en el entorno, pero no por esto deja de existir una continuidad de lo peatonal entre la acera pública y el interior de la edificación como tal, recurriendo a la plaza como elemento conector, ubicada en la esquina del terreno donde se emplaza este proyecto.

Lo segundo, se refiere al uso de la plataforma como mecanismo de la arquitectura, cuando está en alto, como la materialización del límite espacial entre lo estereotómico —que representa lo pesante, lo masivo, lo pétreo— y lo tectónico3— que representa lo ligero, lo óseo, el esqueleto— haciendo habitable ese límite. En este sentido, el edificio materializa este límite elevando tres planos horizontales, tres plataformas a modo de bandas blancas sobre la superficie del suelo. Las dos primeras plataformas que se alzan, fungen como plano y cubierta; mientras que la tercera, solamente funciona como cubierta, cuya proyección al suelo define el espacio comercial y cuyo soporte lo constituyen unas esbeltas columnas pintadas en color blanco que le confieren una sensación de ligereza a esa cubierta.

Sobre las dos primeras plataformas, se alza un juego de planos verticales transparentes y opacos que ordenan el espacio, delimitando los locales y pasillos, siendo estos últimos en unos casos, una extensión de las plataformas, conformando a veces estancias públicas o terrazas, y en otros, un vacío contenido entre dos planos transparentes, en el que se logra colar la luz natural.

Los planos transparentes que son utilizados como cerramiento en las fachadas comerciales, fueron elaborados en cristal y se ubican hacia el oeste y sur, paralelos a las vías públicas, generando una relación visual con el exterior. Mientras que hacia el norte y este, se presentan cerramientos opacos: planos de mármol travertino que cortan la continuidad de las bandas blancas, otorgándole otro carácter, siendo perforados sólo en puntos estratégicos para la entrada de luz y aire al interior de la edificación.

Según el equipo de Nones Arquitectura, se trató de manejar una volumetría comercial limpia, sencilla y austera. La manera más rápida de lograrlo era construyéndolo con elementos metálicos, los cuales permiten abarcar grandes dimensiones con pocos apoyos, pintados de blanco para acentuar la sencillez de las formas. Se logra así una arquitectura de fácil lectura y comprensión espacial, con un recorrido claro, despojada de vestiduras y grácil, que transmite sin ornamentos su esencia, la exhibición de los espacios interiores como estrategia comercial.

Se presenta así una edificación austera en ornamentos, serena y franca en su formalidad, en busca del equilibrio de las formas y cuya relación con el entorno representa un intento por dialogar con el exterior. Una interacción necesaria en esta ciudad que requiere de esta configuración de espacios para refrescar su imagen, para revalorizar este tipo de relaciones espaciales, de manera que no la conformen una serie de bloques abstraídos que, más allá de la seguridad que puedan proporcionar, no son atractivos visualmente ni para el consumidor, ni para quien habita y quiere vivir la ciudad.

Este tipo de propuestas, aunque siendo una remembranza de otra época, son diferentes a las que se vienen desarrollando en la ciudad y buscan generar un impacto positivo en la relación del espacio público con el espacio privado, en la relación edificio-entorno, pero representan un tímido gesto —comparado con el crecimiento vertiginoso del resto de la ciudad— por querer recuperar estas relaciones. Sin duda, es una iniciativa del ente privado que hay que seguir desarrollando hasta lograr intervenciones que involucren más la interacción con el ciudadano, que desdibuje los límites de lo público y lo privado en ciertas tipologías de edificaciones, para crear un vínculo más estrecho, haciendo más evidente el diálogo entre los espacios que conformen la ciudad.

1CAMPO BAEZA, Alberto (2009). Pensar con las manos. Editorial Nobuko. Buenos Aires, Argentina.

2CAMPO BAEZA, Alberto (2013). Un arquitecto es una caja. Editorial Nobuko. Buenos Aires, Argentina.

3Ob. Cit.

 

FICHA TÉCNICA

Ubicación: calle 75 con avenida 3H, Maracaibo

Área de Construcción: 3.809m2  

Año: 2013

Arquitectura: Nones Arquitectura & Asociados

Arquitectos Proyectistas: Carlos Nones Leyba, Claudia Faría De Nones, Carla Nones Faría y Ricardo Oballos Contreras

Promoción: Inversiones Plaza 75, C.A.

Estudio de Suelo: K Ingeniería, Ing. Alejandro Kugler

Construcción: Inversiones Plaza 75, C.A.

Diseño Estructural: Inproce, Ing. Heberto Adrianza

Diseño de Instalaciones Sanitarias: Ing. Vicente Alizo

Diseño de Instalaciones Eléctricas e Incendio: Ing. Gonzalo Márquez

Diseño de Instalaciones Mecánicas: Ing. Luis León

Autor: Arq. Aura Cecilia Berríos Ortigoza

Fotografías: Arq. Jeniffer Ramírez

NONES ARQUITECTURA

Estudio marabino fundado en el año 1994 por los arquitectos Calos Nones Leyba, Claudia Faría de Nones y Ricardo Oballos. Con casi veinte años de trayectoria, se han destacado con innumerables obras de índole comercial y residencial en la ciudad de Maracaibo. Entre ellas destacan el Banco Hipotecario de Lago (1984), el Centro Comercial Aventura (1990), la Urbanización Lago Virginia (1999), la Urbanización Creole (2004), el edificio Artes 68 (2008) y el edificio Artes 71 (2009).

Sección Nuestra Portada. Edición 34. Diciembre. 2013